
Cuenta la leyenda que la pareja formada por Sam Willis de Allez Allez y Alessio Natalizia de Banjo or Freakout se reunieron en otoño de 2009, en una céntrica cafetería de Londres, y allí deciden formar Walls. Casualmente un año antes los capos de Kompakt deciden abrir el espectro sonoro de su label y crean una subdivision virtual dedicada a albergar apuestas que provienen de la fusión de la electrónica y el post-rock. El primer artista por el que apuestan se llama The Field, ¿os suena? Al calor del éxito del discazo de debut de Axel Willner -en el que se amalgama sin colisión shoegazer con IDM, ambient, electrónica prístina y atemporal, etc- los alemanes -encabezados por su capo Michael Mayer- deciden seguir dando cabida en su sello a otras propuestas en las que lo orgánico abraza a lo sinténtico y al contrario. Precisamente de eso trata Walls y lo que factura gente como Boards of Canada e incluso, desde una vertiente más pop, Animal Collective. En el disco que nos ocupa suena a slow-motion-techno, a ambient, a belearic, a shoegazer, a nu-disko y sobre todo a krautrock de alta escuela y claro referente tech... no hay duda, Walls son los herederos naturales de gente como My Bloody Valentine, Cocteau Twins, Can o The Jesus and Mary Chain. ¿Estaremos ante el rock del Siglo XXII o sólo es una suerte más de electrónica noisera y fuertemente lisérgica que sienta de maravilla tras tanto empacho minimalero? ¿Son Walls una alternativa real a artistas como UNKLE, Death in Vegas o el antes referido The Field? A mi me parece que sí, lo apuesto todo por ellos tras escuchar este enorme y fascinante Walls y ahora me pongo a volumen brutal el Psycochandy para celebrarlo. Dale.
Fernando Fuentes





















03/09/2010























